Saltar al contenido

LA APLICACIÓN DE LA PRL Y EL CAFÉ PARA TODOS

Sigo correteando por el país hablando sobre prevención de riesgos laborales…me gano la vida así y disfruto muchas veces de ello.

Como me decía el otro día un amigo, con el que hacía tiempo que no colaboraba y ha sido un placer volver a coincidir, mientras vamos en el coche en soledad se nos ocurren magníficas ideas, a veces incluso quiméricas, que un poco de tiempo ponen en su lugar y las dota de un carácter más realista, generalmente inejecutables.

He de confesar que esto es completamente cierto y que dispongo de mucho tiempo para dedicarlo a esta práctica “pensativa”…cuando el teléfono y los asuntos de diario lo permiten, claro está. ¡Gracias Pepe!

El otro día pensaba que, cuando hablamos sobre prevención de riesgos laborales por las empresas, parece que no tenemos en cuenta que cada ser humano es único e irrepetible, que cuando trasladamos riesgos y medidas preventivas todas las personas nos van a entender igual y deben reaccionar después de la misma manera.

Desde luego que no es así, y seguro que estaremos todos de acuerdo en ello…pero seguimos actuando de la misma manera, “rico café para todos”.

Es claro que existen aspectos básicos que todos debemos asumir, pero el modo de transmitirlo, el modo de meternos en cada persona, sin duda, es distinto para cada uno de nosotros.

Es por ello que la transmisión de conceptos y prácticas debe ser un proceso continuo; nunca se termina con la impartición de una charla y la firma de un justificante al efecto, sino que sigue día a día mediante, sobre todo, la labor diaria de los mandos intermedios, con una cartelería ad hoc, usando mensajes y píldoras que pueden llegar de mil maneras a las personas, utilizando acciones disruptivas y sorprendentes que hagan que las personas fijen ideas y, después, comportamiento asociados y un largo etcétera.

En ocasiones, se nos olvida que, en todo caso y accidente, existe siempre asociado un factor humano en mayor o menor medida pero nunca despreciable. En base a mi experiencia, no actuamos sobre él con la debida fuerza y metodología, sino que volvemos al “café para todos” una y otra vez y, además, solamente de vez en cuando.

Desde la asignación a puestos de trabajo hasta la impartición de formación y comunicación constante posterior se ha de tener en cuenta que somos distintos, que la diversidad va mucho más allá de una raza, del género, de las tendencias sexuales o de nuestras capacidades físicas, que llega a nuestra forma de entenderlo todo y ello afecta en gran medida a la forma de enfrentarnos a los riesgos laborales que asumimos como trabajadores. Por ejemplo, ¿encargaríamos un trabajo en altura a una persona con escasa o nula percepción del riesgo?, ¿es suficiente a estos efectos con impartir una charla sobre riesgo en altura? o ¿suponemos que todas las personas que reciban esta charla van a actuar después de la misma manera en su trabajo diario?         

Si esto fuera así, seríamos como robots programados y, desde luego, estamos muy lejos de eso…aunque parece que este futuro de acerca y se trata de que todos actuemos igual y/o nos sustituyan en muchas tareas robots y todo tipo de máquinas; nunca seremos iguales y la diversidad humana existirá siempre, por suerte, lo contrario suena aterrador.

               Y me vuelvo a subir al coche hacia el próximo destino.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información y/o administración de las cookies.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies