Saltar al contenido

LOS VIAJES CONTINUOS. A VISTA DE PÁJARO

Cuando inicié este espacio web, tenía claro que era una ocupación a largo plazo y que irá evolucionando con el desarrollo de la vida.

Las épocas vitales nos hacen evolucionar y lo que ahora es un continuo ir y venir, mañana dará paso a una etapa más tranquila y menor movimiento físico.

Pero hoy soy un poco, o mucho y así se inicia actualmente este espacio web, nómada y vivo en constante tránsito de una empresa a otra, de un lugar a otro e interactuando con numerosas personas con las que, frecuentemente, me gustaría profundizar más…pero el tiempo es el que es y la velocidad que casi se nos impone no permite parar.

Volviendo a los viajes, normalmente en automóvil para poder gestionar mejor el tiempo, me sorprendo a veces pensando en cómo será vivir siempre en uno u otro lugar por el que paso, un pueblo, aldea, un barrio, una gran ciudad…

Es cierto que esta profesión otorga la oportunidad de conocer muchísimos lugares y personas y que, por tanto, enriquece personal y profesionalmente, pero es igualmente cierto que se pasa por todos los lugares de modo muy superficial.

Posiblemente, los que ya tenemos algunos años, recordemos un programa de televisión que se titulaba “A vista de pájaro”. Era como sobrevolar una comarca destacando lo mejor o la idiosincrasia de cada localidad y zona; he de confesar que a veces, mientras recorro el país, me siento como aquel pájaro que sobrevolaba el país sin llegar a parar en ningún lugar de modo mínimamente estable y cruzándome por el camino con otros “pájaros” que viven más o menos como yo.

El esfuerzo físico y psíquico que exige esta ocupación también es importante; llegar en un coche a algún lugar, permanecer dos o tres días y volver al coche a recorrer otra distancia, normalmente considerable, es algo que produce cansancio, a veces hastío. Y por no hablar de la vida en hoteles que, sostenida en el tiempo, provoca cierto desarraigo.

Hay muchos lugares ya conocidos y en los que trato de acudir a los mismos hoteles, supongo que por aquello de buscar una sensación conocida, sentirme como en casa, pero siempre hay lugares nuevos que sorprenden, que agradan…o no tanto…donde la simpatía del personal de un hotel te hace sentirte cómodo y las estudiadas estancias te hacen olvidar que estás continuamente en tránsito, o la antipatía y desidia de otros que te hace echar aún más en falta un entorno conocido y acogedor.

En este particular, recuerdo una auditoría en una prestigiosa cadena hotelera en la que escuché a una persona del hotel diciéndole a otra, “nos pagan para que nuestros clientes se sientan únicos y especiales”. Y creo que es así, al menos cuando estás viajando por motivo de trabajo es algo que se agradece sobremanera.

Pero, a pesar de todo lo escrito, creo que ya no sería capaz de trabajar en un mismo lugar diariamente y temo al momento del paro forzoso…resulta que me acostumbré al movimiento continuo, a una actividad más bien frenética en la que dos semanas en un mismo lugar -salvo de vacaciones- se antojan períodos muy largos que me hacen pensar que algo va mal.

Me acostumbre a viajar, a ver el mundo desde un coche, a compartir comidas con muchas personas y conocer muchas circunstancias, a comer solo también muchas veces, a no extrañar ninguna cama al final del día y, si uno todo esto al conocimiento -aunque superficial- de muchos sectores de actividad, creo que todo esto ayuda a entender el mundo y cómo funciona; para mí, un enorme valor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información y/o administración de las cookies.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies