Sigo viajando y recorriendo el país hablando de prevención de riesgos laborales…pensaba que iría parando paulatinamente con el tiempo, pero me equivocaba, por varios motivos, esto va incluso a más…
Y pesa, el transcurso de los años provoca un mayor esfuerzo en una vida de continuas idas y venidas; el coste personal es importante a todo nivel pues te obliga a llevar una vida alejada de lo convencional. De esto hablaremos en un siguiente post.
Por ello, resulta importante que lo que se realiza tenga un sentido, que en los momentos de cansancio, incluso cierto hastío, aparezca el sentido de lo que hacemos y casi justifique este tipo de vida que, por otro lado, también tiene compensaciones.
Ese sentido es simplemente que lo que se hace influya en que, como una vez me dijeron, “a las personas no les pasen cosas en su trabajo”.
Hace ya años, en el proceso de auditoría, era frecuente vivir situaciones en las que se escamoteaba información por miedo a posibles “no Conformidades”, se contestara con monosílabos bajo la premisa de “al auditor se le contesta sucintamente lo que pregunte, sin extendernos y se le enseña lo justo”. Y cuando se hablaba con los trabajadores, se percibía cierto temor a represalias y, si indagabas un poco, lo que transmitían los trabajadores era -en ocasiones- divergente a lo transmitido por los responsables de la empresa.
Todo eso fue cambiando gradualmente y hoy, puedo afirmar, que el trabajo es mucho más útil, pues los representantes de la empresa perciben en el proceso de auditoría en prevención de riesgos laborales una oportunidad de mejora, esperan que el auditor transmita su experiencia de visitas a muchas empresas de todo sector de actividad y tamaño, se buscan prácticas que permitan la mejora y el desarrollo de los sistemas de prevención. Los trabajadores ya no tienen temor a represalias y hablan con franqueza aportando su visión e una manera franca y directa, lo cual suele resultar de mucho valor en el trabajo de auditoría. Y hay mucha más coincidencia entre lo que transmiten empresa y trabajadores…un gran avance.
Y algunas veces, en las horas de coche u otro medio cuando me traslado por el país, pienso en cómo debo de comportarme -o ya me he comportado- para mantener esa filosofía o haber llegado a participar de la misma.
El otro día, también de viaje pues esto es un “no parar”, me llamaba un compañero auditor y me manifestaba dudas sobré cómo plantear sus hallazgos a la empresa auditada si no eran muy positivos…me dejó pensando -pues fue una larga conversación- y al final concluí que el objetivo es lo que escribía al principio, “que a las personas no le pasen cosas en el trabajo” y, además, la mejora del sistema.
Luego hay que aportar lo posible en clave positiva sin dejar de marcar los caminos de mejora, que se estimule a las personas que están tratando de cumplir con ese objetivo y se encuentran con muchas dificultades. Suelo emplear una frase cuando surge este asunto, “bastante difícil está el mundo de la prevención para que venga otro prevencionista a meter el dedo en el ojo”.
Si cuando volvamos a auditar a la misma empresa no observamos que los índices de siniestralidad han mejorado y el sistema se ha optimizado, es un fracaso del que el auditor debe sentirse parte, porque los objetivos deben ser esos.
Esta filosofía de trabajo, en ocasiones, se confronta con el purismo auditor. Siempre digo que, en nuestro caso, estamos auditando seguridad y salud laboral, lo nuestro influye sobre las personas y, con la siniestralidad “de la que disfrutamos en nuestro país”, no podemos perder ni una oportunidad de aportar a los sistemas de las empresas. Para mí, antes de las normas y procedimientos a utilizar en nuestra tarea de auditoría, existe una obligación humana que nos impone aportar todo lo que sea posible.
En este camino, el auditor experto ha adquirido una enorme riqueza profesional -incluso diría que personal- al haber interactuado con empresas de todo sector, zona geográfica y tamaño. Si alguien puede aportar, somos nosotros. ¿Es razonable perder estas oportunidades por un purismo auditor? ¿O estamos en la obligación humana de aportar lo que podamos para que “a las personas no les pasen cosas en el trabajo”?
Yo no tengo dudas y ello le da sentido a lo que hago y a los esfuerzos que cada día se realizan, cada vez más…ahora que acabo de alcanzar el “sexto piso”.