Hace unos días, mientras viajaba y aunque es un pensamiento traducido en una forma de actuar que ya tengo afianzada, reflexioné sobre el inicio de una Auditoría en nuestra prevención de riesgos laborales.
Es cierto que la palabra “auditoría” impone, especialmente a las personas que se enfrentan por primera vez a ella o han tenido alguna experiencia mejorable.
Frecuentemente a esta palabra se le da un significado de fiscalización y control que, en ocasiones y antes más que ahora, conlleva que el auditado no quiera ser “cazado” y un auditor quiera convertirse en cazador; en mi opinión, las dos actitudes están interrelacionadas y restan mucho valor a un proceso de auditoría, en general.
En prevención de riesgos laborales el objetivo es que a los trabajadores no les sucedan “cosas” en su ocupación laboral que mermen su salud; por ello, es necesario aportar lo que se pueda -un poco también en función del rol que cada persona tenga- para alcanzar dicho objetivo. Obviamente, no es el mismo objetivo de una Auditoría Contable o Financiera, o de cualquier Sistema de Gestión. Nosotros tenemos en juego la salud de las personas y, que me perdonen, pero no es lo mismo.
Es por todo lo anterior, por lo que en el momento inicial de la Auditoría en prevención de riesgos laborales hay que poner claro este asunto, romper el hielo y dejar claro que estamos todos en el mismo barco y tenemos idéntico objetivo, yo suelo hablar de colaboración.
Una actitud cercana, que ni implique condescendencia ni descenso de rigor en el trabajo que se realice, siempre es positiva, incluso necesaria.
Hace muchos años, casi en otra vida, me dediqué a la selección de personal. Siempre la entendí como un puzzle. Primero debía conocer con profundidad el hueco que estaba sin ocupar en el puzzle de la empresa que me transmitía su necesidad, conocer de que otras piezas dependía, las piezas que estaban a su lado, etc.
Una vez conocido esto, llegaba el momento de redactar una oferta y publicarla en los medios oportunos (hace años, la prensa…hoy esto suena casi antediluviano) y tratar de atraer los mejores candidatos para el puesto, lo que se llamaba reclutamiento.
A la hora de entrevistarme con los candidatos y empezar a ver cómo encajaba cada pieza con el hueco de la organización cliente, aprendí más pronto que tarde que una actitud cercana, inspirando confianza, así como un entorno agradable con los dos a un mismo nivel, lograba que el candidato fuera más sincero, que se olvidara un poco que estaba optando a un puesto de trabajo que le interesaba y, por tanto, obteniendo una información mucho más útil para ver con más precisión el encaje de las piezas del puzzle (hueco de la empresa y la pieza que suponía el candidato).
Algo parecido pasa con el momento inicial de la Auditoría en prevención de riesgos laborales. Una actitud cercana consigue que las personas con las que se colaborará durante el proceso se sientan más cómodas, que transmitan de forma veraz la situación de su empresa en materia preventiva y, por tanto, el Informe de Auditoría se convierta en una herramienta muy útil para el desarrollo de la gestión en prevención de riesgos laborales en la empresa, alejado del mero cumplimiento de un requisito legal. La misma actitud resultará útil en el trato con los trabajadores y mandos con los que se mantenga contacto durante el proceso de auditoría en prevención de riesgos laborales.
Es cierto que, con el paso de los años, he observado que la actitud ante una auditoría por parte de las empresas ha cambiado. En este momento, se va buscando la utilidad y la mejora; los auditores que no aportan suelen ser rechazados. La empresa ya no se esconde y los trabajadores con los que se mantiene contacto no tienen temor de trasladar de manera clara su visión. Lejos quedan aquellos tiempos en los que la información que la empresa trasladaba no tenía demasiada correspondencia con lo que algunos trabajadores comentaban después o con la actitud esquiva de otros por miedo a represalias.
Considero esto muy positivo para mi trabajo, me ayuda en gran medida a entender a las empresas y aportar la visión que me da el haber conocido y seguir conociendo muchos sectores de actividad y situaciones en prevención de riesgos laborales.
Por tanto, convencer de que tenemos el mismo objetivo y luego demostrarlo, por parte del auditor, es una herramienta que consigue que, al volver a las empresas al cabo de unos años, se observe evolución y que el trabajo realizado ha sido útil.
Ahora bien, la actitud cercana creo que no es algo “fingible”, si se intenta es casi peor, cada uno es como es, pero dicha actitud es algo a valorar en el perfil de un auditor en prevención de riesgos laborales.
Y, terminando, no sé a usted, pero a mí, el comprobar que mi trabajo ha sido útil me compensa y aporta, incluso me anima a seguir correteando por el país hablando sobre prevención de riesgos laborales.