Siempre he sostenido que la Auditoría en Prevención de Riesgos Laborales es como un termómetro de la salud laboral que se desarrolla en una empresa.
Es evidente que “las enfermedades” que se dan en una sociedad van evolucionando o cambiando con el tiempo y por tanto dicho termómetro debe adaptarse a dichos cambios…ahora más que nunca estamos en un mundo que cambia a una velocidad enorme y con ello el tipo de situaciones a las que nos enfrentamos.
Con este marco, echo la vista atrás y me pongo a comparar las conversaciones que mantenía hace años en una Auditoría en Prevención de Riesgos Laborales con las que debo mantener en este momento, sin entrar en otros cambios y actitudes que han cambiado en este proceso….para mí, hoy más positivos.
Abundando un poco en lo anterior, y siguiendo a modo de marco, la actitud de los auditados ya no es defensiva, sino que se ve este proceso auditor como una oportunidad de mejora y buscan en el auditor que traslade su experiencia ante problemas que se estén viviendo en la gestión de la salud laboral…siempre pensé y así suelo manifestarlo que una de las funciones del auditor es el traslado de buenas prácticas (con la imprescindible confidencialidad) de unas empresas a otras pues “la prevención es de todos”. También se ha vivido evolución en el modo de auditar, donde hoy se usan a veces las videoconferencias, se realizan más entrevistas a distintos tipos de puestos -observando más cercanía en los trabajadores y menos rigidez- siendo las auditorías menos documentales o, incluso, en la hora de la comida, en lo que se ha dejado a un lado una larga y copiosa comida en un restaurante de postín a realizarla de modo rápido y “útil”, con lo que estoy completamente de acuerdo.
Cuando hace años me enfrentaba a una auditoría los asuntos en los que más nos deteníamos eran aspectos como el modo de impartir formación, aspectos puntuales de la evaluación de riesgos, la coordinación de actividades empresariales o la interrelación de la vigilancia de la salud con el trabajo en las áreas técnicas de la prevención de riesgos laborales.
Hoy en día, por los asuntos anteriores se suele pasar algo más rápido pues ya se encuentran sólidamente implantados y se abordan otros asuntos que responden a tres grupos, principalmente.
Por un lado, hay aspectos que tienen que ver con el avance en la implantación de la prevención de riesgos laborales y la profundización paulatina que es normal que exista. En este grupo entran asuntos como la fatiga laboral, el, impacto de la turnicidad sobre la prevención de riesgos laborales, la implantación de la psicosociología e, incluso, los aspectos ergonómicos en los puestos de trabajo o seguir evolucionando en la implicación de los mandos intermedios y, por ende, de la integración de la actividad preventiva, por ejemplo y de modo no exhaustivo. Obviamente, detrás de todo esto está la creciente especialización en distintos aspectos de la gestión preventiva y la existencia de cada vez más profesionales especializados, ya sea en los Servicios de Prevención Propios, Ajenos o incluso profesionales libres que sirven de apoyo para muy determinados aspectos; igualmente, la creciente profundización en la actuación de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social también coadyuva en este camino evolutivo.
Por otro lado, es notorio que la prevención de riesgos laborales y su aplicación se ve afectada notoriamente por la evolución del mundo en el que vivimos y ello le hace igualmente evolucionar y adaptarse. Claro ejemplo de ello es la situación que estamos viviendo en salud mental y su elevada influencia en el absentismo laboral o el impacto en personas y puestos de trabajo del uso de inteligencia artificial.
En un tercer grupo se abordan aspectos de desarrollo en la aplicación de la prevención de riesgos laborales que las empresas están llevando a cabo. Tengo la suerte de poder tratar con estupendos profesionales de la prevención que me enseñan cada día cosas y que permiten que la “correa de transmisión” que somos los auditores resulte cada vez más útil.
Como decía antes y casi a modo de resumen, cuando vamos repasando los distintos aspectos de la gestión de prevención de riesgos laborales ya hay aspectos, digamos, superados y otros que van surgiendo en base a las situaciones ya mencionadas, en los que se emplea mayor tiempo y donde hoy destaca la relación entre el nivel de absentismo por salud mental y la gestión de riesgo psicosocial.
Y con la evolución del termómetro…seguimos midiendo y aportando.
